Las implicaciones psicológicas de la calvicie

El cabello siempre ha estado vinculado, incluso en el simbolismo, a la juventud y la fuerza. Esto también es cierto en nuestra sociedad, incluso a nivel inconsciente: el cabello grueso y saludable es un símbolo de salud y belleza, podemos admitirlo con seguridad. La caída del cabello, especialmente cuando eres joven, también puede causar problemas psicológicos y, por lo tanto, puede hacernos frágiles en las relaciones con los demás.

Hoy en día, lamentablemente, no existen métodos milagrosos que puedan superar el problema de la calvicie y, en consecuencia, muchas personas eligen alternativas como

Enmascarar la calvicie con la técnica de tricopigmentación efecto afeitado, que puede ser una técnica suficiente para hacernos sentir más cómodos con nuestra apariencia y por tanto también más seguros con los demás.

El cabello es de fundamental importancia para el ser humano, no solo a nivel de protección de la nuca, sino también a nivel psicológico. Tanto es así que padecer alopecia congénita, una afección muy común sobre todo en los hombres, suele provocar un sentimiento de frustración, muchas veces ya no te reconoces y te sientes ansioso y angustiado porque ya no ves tu antigua imagen.

Es por eso que muchas personas recurren a tratamientos no científicamente probados para tratar de hacer crecer el cabello y volver a su condición original, o a trasplantes dolorosos y costosos que intentan por todos los medios volver a la condición anterior. Pero los costosos medios de tratamiento casi nunca dan una solución al problema de la calvicie y esto puede ser un gran problema para quienes enfrentan esta condición.

El símbolo del cabello en la historia y en el mundo actual

El cabello tiene esencialmente una función simbólica, porque su pérdida implica, a nivel psicológico, una regresión al nivel infantil. El hombre puede percibir la caída del cabello como una disminución de su virilidad, mientras que la mujer generalmente asocia la caída del cabello con la pérdida de la feminidad.

En la historia, por ejemplo, la caída del cabello a menudo está relacionada con una disminución de la fuerza y ​​energía vital, o la fertilidad en las mujeres. El corte de pelo es, por tanto, una especie de “castración” simbólica en muchas culturas y, a nivel inconsciente, lo sigue siendo hoy, en Occidente, en nuestra cultura moderna.

Por tanto, no es de extrañar que este cambio, que a menudo se compara con la vejez (la edad en la que normalmente se pierde el cabello) provoque frustración y malestar en muchas personas que padecen alopecia. De hecho, la cultura occidental se basa en una idea muy extendida en casi todas las culturas del mundo, según la cual el cabello grueso es seductor, símbolo de salud, belleza, fuerza, vigor y juventud. Al mismo tiempo, para pensar en nuestra cultura cristiana, los monjes que ingresaron al convento se cortaron el pelo, símbolo de castidad, obediencia y pobreza. El corte de pelo, en la cultura romana, era un deshonor reservado a las prostitutas, traidores, prisioneros de guerra.

En el imaginario colectivo, por lo tanto, la pérdida de cabello suele estar vinculada al envejecimiento prematuro, la inseguridad, la vejez, la pérdida de vigor. Por tanto, la caída del cabello tiene indudables implicaciones también desde el punto de vista psicológico y mental. Esta combinación está injustamente subestimada, por el contrario una persona que padece alopecia también puede necesitar ayuda psicológica, al fin y al cabo, la caída del cabello no tiene un impacto en la salud pero puede tenerlo en la salud psicológica y la autoestima del sujeto.

Es por eso que la alopecia puede considerarse a todos los efectos una condición que también puede requerir apoyo para renovar la autoestima y sentirse mejor consigo mismo.

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