¿Fisuras anales? En cambio, podrían ser hemorroides, veamos por qué

No es raro tener que enfrentarse a uno desagradable sintomatología anal. Sin embargo, no es tan fácil descifrar nuestros síntomas: ¿son fisuras o hemorroides? Veamos cómo distinguir estas dos condiciones.

Hemorroides y fisuras, ¿cuáles son las diferencias? Aclaremos nuestras ideas

Las hemorroides son almohadillas de tejido rico vasos sanguineos presente en las paredes del canal anal. Las almohadillas para hemorroides son una parte normal de la anatomía de una persona sana y tienen papel activo en la continencia de heces y gases intestinales.

Las hemorroides se vuelven patológicas cuando sí hinchar es se inflaman, trayendo consigo algunos síntomas molestos. Cuando hablamos de “tener hemorroides” nos referimos a aquella situación en la que los cojines vasculares ya no permanecen en su posición fisiológica, sino que se deslizan fuera del canal anal (prolapso): en los casos más graves, el prolapso es permanente.

Cuando hablamos de fisuras anales, nos referimos a unos pequeños cortes en el tejido cutáneo que rodea el orificio anal. Las fisuras anales son heridas reales en una zona muy delicada, sensible y expuesta al paso de las heces.

Las hemorroides y las fisuras anales son ambas patologías que afectan al canal anal y están unidas por dolor agudo, pérdida de sangre, inflamación es picar. Estos sintomas se vuelven más agudos durante la evacuación, ya que el canal anal está sometido constantemente a tensiones y al paso de las heces, lo que dificulta la resolución natural de la patología.

Aparición y evolución de hemorroides y fisuras.

Como similar, Las hemorroides y las fisuras anales se forman y evolucionan de diferentes maneras.. Podemos considerar las hemorroides desde dos perspectivas diferentes:

  1. Teoría vascular.Las hemorroides se hinchan debido a suministro excesivo de sangre a los paquetes hemorroidales.
  2. Teoría mecánica.Las hemorroides bajan debido a un debilitamiento de las paredes del canal anal.

En cualquier caso, el resultado es un hinchazón progresiva de las almohadillas hemorroidales, con su deslizamiento bajo su posición natural. Este proceso se llama prolapso: si no se aborda, puede convertirse inmediatamente inhabilitando. De hecho, las hemorroides ya no se pueden rastrear hasta la posición normal.

Las fisuras anales, en cambio, están formadas principalmente por la excesiva distensión a la que se ve sometida la mucosa anal para permitir el paso de Hice demasiado duro y seco. Al revés, heces abundantes y líquidas Pueden corroer la mucosa anal y el tejido cutáneo circundante..

Para tener éxito en distinguir hemorroides de fisuras debemos prestar atención a sensación de dolor al evacuar: las fisuras se revelan con un dolor bastante agudo, tanto en el paso de las heces, como después.

En cuanto a hemorroides inflamadas, el dolor sentido durante la evacuación tiende a disminuir al final de la evacuación sí mismo, dando paso a una sensación de malestar generalizado y pesadez en el ano.

¿Problemas patológicos de hemorroides? Veamos cómo reducir el ruido.

Es posible actuar sobre los síntomas del trastorno con un tratamiento farmacológico para uso local. Siguiendo el consejo del farmacéutico, podemos utilizar uno crema para hemorroides a base de principios activos medicinales con propiedades antiinflamatorias, anestésico local y antipruriginoso para aliviar los síntomas especialmente en la fase aguda y recuperar frescor y alivio.

Si preferimos un Acercarse sin medicina, puedes usar un gel para hemorroides para uso local es a base de componentes naturales con formulación calmante, emoliente y regeneradora, para reducir los molestos síntomas de la enfermedad hemorroidal, para dar alivio y frescor y favorecer los procesos naturales de reparación de los tejidos.

Además, aquí hay algunos consejos a seguir:

  • Dieta dirigida. Tendremos que seguir una dieta que proporcione un aporte equilibrado de fibras, frutas y verduras de temporada. Eliminamos irritantes, grasas, frituras, bebidas alcohólicas y refrescos carbonatados. Recordamos que el suministro de agua óptimo es de aproximadamente 1,5 litros de agua por día. Una dieta así puesta ayudará a favorecer un tránsito intestinal regular, ablandando las heces y facilitando su expulsión.
  • Muévanse. Realizar actividad física moderada, como una caminata de 20 a 30 minutos, yoga, natación, gimnasia suave, ayudará a facilitar la circulación sanguínea y promoverá el tránsito intestinal. Es mejor evitar actividades que impongan una tensión abdominal excesiva o que causen un trauma en la pelvis, como por ejemplo musculacion, equitación y ciclismo.
  • Higiene íntima precisa. No frotamos el papel higiénico sobre la delicada zona anorrectal, sino que lo acariciamos suavemente. También te recordamos no use detergentes demasiado concentrados o agresivo, pero delicado, emoliente y diluido en agua tibia. Sequemos frotando con un paño suave de algodón.

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